Los Insufribles

lunes, abril 16, 2007

Las publicidades "para nosotras"

Que las mujeres hemos ganado posiciones en todos los terrenos es algo que nadie puede negar. (Y que perdimos como en la guerra tampoco, pero eso es tema de otro capítulo...) Sin embargo, he observado que la publicidad no suele reflejar esos avances, y las féminas seguimos confinadas a ciertos estereotipos. Mientras no hay un solo comercial que nos muestre saliendo del barro con una regia camioneta "patona" (como cientos de mujeres deben hacerlo en los prósperos campos argentinos), abundan aquellos en los que una mancha de mostaza nos pone al borde de la locura. Lo que quiero decir es que si bien es absolutamente cierto que podemos perder la razón por esa-mancha-horrible-que-no-sale-con-nada, lo que me resulta *insufrible* es el hecho de que la publicidad transmita que sólo existimos para eso.

Pues bien, los publicitarios evidentemente piensan así. Desafío a cualquiera que me diga en qué comercial no estamos fregando como condenadas, haciendo casting de pañales o angustiadísimas porque el pelo no nos queda "liso y sedoso". Los hombres, en consecuencia, se abocan a tareas mucho menos pedestres, como manejar por puro placer un Toyota Corolla, ajenos por completo a las preocupaciones tan típicas de nosotras, las chicas: el Danonino para los niños o el detergente que nos arruina las manos... Aparentemente lo más excitante que puede pasarnos es que Fabián Gianola nos toque el timbre y nos pida las medias para el desafío de la blancura. Patético.

A no confundirse: tampoco pretendo que nos muestren talando secuoyas o dándole al fratacho (ni que los hombres recomienden toallitas con alas). Simplemente sería reconfortante un poco más de realismo. ¿O acaso ellos no lavan la ropa o no van al supermercado? De la misma manera en que nunca vemos a una alta ejecutiva bancaria otorgando un crédito, pese a que hay tantísimas mujeres en puestos como ése, tampoco vemos a ningún muchacho alucinado porque Knorr le solucionó la vida con "el sabor en cubos" o preocupado porque el limpiavidrios le deja vetas. Los roles están claros: nuestros padeceres y nuestras alegrías pasan por lo doméstico; ellos están para otra cosa.

En otro orden, pero siguiendo con este planteo sexista, ¿vieron que cuando se quiere ensalzar a la mujer eligen a una perra infernal y que cuando se trata de un hombre nos muestran un pusilánime? He observado que hasta para promocionar algo tan "tecno" como el servicio de banda ancha nos vendían a Pampita cabalgando en semibolas por bucólicas praderas, pero cuando Arnet salió con aquella campaña para ayudar a un pelado, el chabón en cuestión no sólo era pelado sino que resultó un adefesio mortal. Y así todo. Mientras un nerd se pone Axe y potras varias caen a sus pies, no podemos decir que ocurre lo contrario. Nosotras estamos en la cocina, atribuladas por esa grasa rebelde, y a lo sumo podemos convocar a Mister Músculo... ¡que encima es un dibujo! ¡Y horrible! En conclusión, para la publicidad el mundo femenino se divide en dos: aquellas mujeres para el infarto, lo suficientemente taradas como para sentirse atraídas por cualquier bagarto con el último modelo de celular, y aquellas que se infartan mientras enchufan la multiprocesadora con las medias húmedas (que nos dejó el ya mencionado Gianola).

Por supuesto, siempre se puede caer más bajo, y aberrantes comerciales pueden mostrarnos todavía peor. El ejemplo más flagrante es la campaña de Activia. Tras que tenemos ese "problemita"... ¿encima lo tienen que gritar a los cuatro vientos? Aunque intenten disfrazarlo con eufemismos como "tránsito lento" y con neolatinismos que harían enloquecer al doctor Grondona (biopuritas, actis regularis), todos sabemos muy bien de qué se trata. Y en el colmo de la humillación, nos dicen que si no funciona nos devuelven la plata. Imagínense un llamado como éste en el 0-800-ACTIVIA: "Hola, llamo porque no cag... desde Navidad. ¿Por dónde retiro mi cheque?" ¿Alguien lo cree posible? Difícilmente algún día Unilever lance una consigna como ésta: "Si el nuevo Axe Pistolísimo sólo te atrae travestis, llamanos y te devolvemos el dinero".

PD: Sé que mis argumentos despertarán las iras de mi amigo Sebastián, creativo publicitario. ¡A comentar se ha dicho, Seba! Las nuevas generaciones de mujeres confiamos en que cortes esta racha.